Sancti Spiritus

Son tuyas estas paredes,
es tuyo este ruido que habita mi celda,
el olor a clausura;
papeles mojados.

El aire nuevo,
verde mi jardín,
amarillento o helado.

Como sobrevuelo de palomas y cuervos,
milanos, estorninos, gorriones, mirlos,
cigüeñas, ruiseñores,
abro las alas hacia el horizonte,
planeo el minuto a solas contigo;
silencio.

Oigo la soledad de un pasillo
en el que te escondes;
claustro eterno de mi mundo:
olivo milenario,
todo lo mereces.

Déjame a solas en el rincón de pensar,
microcosmos oculto;
dulce Jesús mío.

Cruje de nuevo la madera,
frío intacto en la humedad,
barroco reluciente;
campo de batalla.

Clava mis entrañas
como en el madero de tu Cruz.
Haznos una, barro y tierra,
una pared más.

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