La Visitación

Si por un momento pudiera menguar
-embrión elegido-;
si pudiera viajar
a la nada en que existimos;
si pudiera atrapar desde dentro
esa piel erizada,
el calor en su pecho,
su sangre alborotada…

Y si de pronto se callase el ruido,
si me invadiera el silencio
al verte caminar,
si sola contigo
sin soledad…

Y si me atrapara el Espíritu…
¿Quién soy yo?
Si pudiera algo decir, cantar o alabar;
si pudiera gritar de júbilo.
Si pudiera vivir de ese momento…
¡Bendita tú entre las mujeres!

Y si acaso, Madre
llegase a escucharte
proclamar la grandeza de Dios,
porque ni un abrazo pudiera darte…
Solo un salto,
un salto de gozo…
¡Solo podría saltar!

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